domingo 15 de marzo de 2009

Grupo Espartaco.


Por Liliana Khoury

Arte, cultura y educación “...El arte, no puede ni debe estar desligado de la acción política y de la difusión militante y educadora de las obras en realización. El arte revolucionario latinoamericano debe surgir, en síntesis como expresión monumental y pública. El pueblo que lo nutre deberá verlo en su vida cotidiana. De la pintura de caballete, como lujoso vicio solitario, hay que pasar resueltamente al arte de masas, es decir al arte” (Grupo Espartaco).

El final del “Manifiesto por un Arte revolucionario en América Latina”, redactado por el Grupo Espartaco en 1959, nos habla de su posición política y artística. No es casual que sus integrantes hayan elegido como medio de expresión la pintura mural, para expresar lo que sentían, encuadrados en la realidad socio-política que les tocaba vivir por la década del ‘60 en la Argentina. El impacto se produce cuando uno observa, las 54 obras expuestas de: Esperilio Bute; Ricardo Carpani; Pascual Di Bianco; Susana Elena Diz; Raúl Lara Torres; Mario Mollari; Juan Manuel Sánchez; Carlos Sessano y Franco Venturi. El Grupo Espartaco trabajó desde 1959 hasta 1968. Tal vez, la trascendencia que cobraron en el mercado del arte, determinó la disolución del mismo; sus integrantes sentían que sus ideales sociales no eran compatibles con el ámbito de las galerías de arte de la época. En Espartaco, se unieron los sentires de varios creadores pregonando, un arte netamente latinoamericano, con la presencia de lo indígena. También acaparaba su atención los obreros, el humo de las fábricas y los grupos familiares. Las imágenes marcadamente políticas como “Marines 65” (Juan Manuel Sánchez), donde las cabezas de los soldados aparecen representadas por duras calaveras y gruesos contornos negros, se hallan entre las preferencias del grupo. Espartaco, es marcadamente figurativo. Sus obras son de características monumentales, no solo por el tamaño, sino por las forzadas perspectivas de los escorzos, que exageran aún más la imagen al modo de los muralistas mexicanos. Seguramente Orozco, Guayasamín o Siqueiros han sido fuente inspiradora de los artistas del grupo. Particularmente, en Mario Mollari, se percibe el influjo del pintor brasileño Cándido Portinari. Sin embargo, los integrantes del grupo, lograron enriquecer con su aporte personal las imágenes de sus cuadros, trascendiendo así dichas fuentes. En las obras de Espartaco, se traduce la vida del campesino y del obrero (proletario). Todos buscaron un lenguaje contemporáneo para expresar el trabajo y las luchas sociales. En las pinturas de Carpani (líder del grupo), al igual que en las de Pascual Di Bianco se aprecian personajes de cuerpos pétreos y masivos. Resta aclarar que en el caso de De Bianco, los cuerpos, se estructuran no solo por una fuerte urdimbre geométrica, sino por una pincelada corta que le otorga a la superficie la textura propia de la piedra esculpida. En “Mujer con choclos” de Juana Elena Diz, es el color el que dialoga con el observador. La mujer de piel morena y vestido rojo aparece dentro de un maizal, rodeada de amarillos y ocres; llevando choclos entre sus manos. Hablando de Mario Mollari, debemos destacar, la notable composición de sus obras; la impecable estructura geométrica que subyace en cada una de ellas, ya sean realizadas en carbonilla, óleo o técnicas mixtas. En Juan Manuel Sánchez se hace relevante el tratamiento matérico, el color y la resolución de la imagen. . La ausencia de la figura humana hace destacar aun más a “Fábrica” (1965) y “Paisaje de barrio” (1993). Son paisajes devastados y sombríos, que, sin embargo, nos posibilitan intuir que, de todos modos, en ellos el hombre está presente; ha dejado su huella, ha tendido la ropa detrás de los muros de las casas. De Espartaco nos ha quedado un gran legado: la fuerza de sus convicciones; la lucha a través del arte; el amor a la propia tierra; el respeto por el indígena y el trabajador... grabado en la historia del grupo y en sus obras. (En MUNTREF, de agosto a octubre del 2004)

Publicado en Punto & Aparte. Octubre 2004.


1