miércoles 7 de octubre de 2009

Cocco Santángelo




Por Liliana Khoury

Piedras, yunques , cuernos de animales, aparecen en la obra de Cocco Santángelo como símbolos de poder; del trabajo… la laboriosidad del artista se imagina sobre ese yunque , erguido como una formación totémica centrada y en equilibrio con otros fragmentos que componen la obra. También se hace presente el círculo, la esfera, e imágenes extraídas de culturas indoamericanas; estructurando una obra donde el elemento sígnico adquiere relevancia.
En sus trabajos presenciamos multiplicidad de lenguajes y recursos técnicos, finos trazos, sutiles estructuras que sostienen el fuerte andamiaje de su imagen; Cocco Santángelo, establece en su iconografía un recorrido profundo por diferentes lenguajes artísticos que signan a la misma. Aspecto que sumado a sus vivencias personales y sus variadas moradas en distintos lugares de Europa y América, ha ido enriquecido su visión del arte y del mundo. Es por este hecho que su obra ha ido creciendo y transformándose bajo el influjo de nuevas culturas y la incorporación de variados lenguajes estéticos.
Así, como un laborioso orfebre, dibuja los hilos que entretejen su trabajo, de los negros fondos emergen formas pregnantes, piedras esgrafiadas como en una escritura milenaria, pensadas por el artista como parte de un “mensaje” que quiere hacer llegar al observador, todo este misterio nos retrotrae al pasado, a la tierra, a lo americano, es que Cocco Santángelo ha nutrido su obra a partir de sus vivencias… como quien trabaja la tierra, laboriosamente, él trabaja en su obra, nutriéndola y acariciándola con sus herramientas predilectas. Así es como la imagen del yunque aparece porque, entre otras cosas, también forma parte de su propio arsenal de herramientas; porque en algún momento también sirvió para moldear algún componente de la obra suya.
Si tenemos en cuenta, en sus cuadros o esculturas, la presencia de fuertes estructuras plásticas es cuando nos surge el rol del contemplador ante los mismos. Por un lado el observador, puede penetrar la imagen participando de su misterio, mientras que si se sitúa desde afuera queda expectante ante ese espacio íntimo que plantea el artista. Este hecho nos inclina además a deducir, enrolados como contempladores, que en la obra de Cocco Santángelo se establece un doble juego donde el objeto se sumerge en la infinitud del espacio que lo rodea, y en la misma imagen. Entonces, como en una doble lectura, la dimensión se revierte y en un compás de luces y sombras se acerca al objeto y lo abraza, dándole un marco en tan solitario territorio.
En algunas obras del artista, aparece enigmática la presencia de lo humano, a través de algunas figuras que revisten la apariencia de vestales, hieráticas, solitarias, perfectas anatómicamente; emergiendo del paisaje…encuadradas en ocasiones por la presencia de alguna recta precisa...
Dimensión metafísica la de la obra de Cocco Santángelo , que nos conduce a recordar la palabra de Jorge Luís Borges: “…Ese proyecto mágico había agotado el espacio entero de su alma; si alguien le hubiera preguntado su propio nombre o cualquier rasgo de su vida anterior, no habría acertado a responder. Le convenía el templo inhabitado y despedazado, porque era un mínimo de mundo visible.”.
El “proyecto mágico” se percibe en la obra de Cocco Santángelo. El artista en su hacer con sus manos, con sus herramientas, introduce al observador, en su propio mundo de creador; establece códigos y lenguajes que fluyen en sus imágenes; que nos dejan entrever un mensaje, sólo descifrable para quien participe de este hecho estético.

Prólogo para carpeta de arte de Jorge Cocco Santángelo.
Liliana khoury (2007)