
Publicado por Liliana Khoury.“No tengo una forma regular de transcurrir el día, mis horarios se ajustan a MI DESEO, que es el verdadero motor de mi existencia”.
Eleonora Butín.
Docente, tal vez no por elección, Eleonora realiza en su obra, magistralmente, la transformación del individuo en máquina. En sus trabajos plasma la angustia del hombre al sometimiento del trabajo, tal vez sea ese su motor, que visualicemos ese mundo diabólicamente pergeñado por la industrialización y el capitalismo, quizá por eso una imagen que nos introduce en el infinito, máquinas infinitas que forman parte de una inacabable y agotadora labor del hombre.Eleonora hace alusión a “Tiempos modernos” la película en donde Chaplin muestra desde el humor la tragedia de ser un engranaje más, dentro de la estructura de una fábrica, de una sociedad.Ama el ocio, el tiempo libre, el disfrute, pero mientras siente esto, se concentra en trabajar durante horas en su obra, minuciosamente describe fragmentarios y repetitivos objetos cotidianos, así aparecen sifones, cañerías, engranajes, canillas, elementos a los cuales describe encadenados, superpuestos, sucesivos, desarrollando así una trágica pero bella visión de la realidad.
Dibuja, pinta, hace serigrafía, grabado, no le gusta hablar de técnicas mixtas, sus técnicas son las tradicionales, a veces combinadas. No utiliza recursos tecnológicos, así logra efectos de luces y sombras verdaderamente enigmáticos, climas donde se percibe obsesión, donde se saborea la opresión de este mundo contemporáneo.
Inicia sus estudios en La Plata, luego en la escuela Prilidiano Pueyrredón. Obtuvo importantes premios entre ellos en el 2004 el primer premio en el Salón Nacional de Dibujo, en el 2002, ya había logrado el segundo premio en dibujo en el XCI Salón Nacional de Artes Visuales, y en el 2001 un segundo premio en la categoría “Dibujo”, en el museo Guamán Pomá de Entre Ríos, entre otros.Según sus propias palabras “mi obra refleja esa locura”, esa locura a la que hace referencia la propia artista, es parte de nuestro mundo, convivimos y padecemos cotidianamente con eso, sólo que Eleonora lo plasma virtuosamente; en cada imagen infinita, laberíntica, en la cual estamos atrapados, de la cual hay que intentar escapar.
LILIANA KHOURY
Publicado en Revista Punto & Aparte- diciembre 2009.

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