miércoles 27 de octubre de 2010

HUGO OLDACH




Bioconstrucciones
Hugo Oldach

Mínimo, sutil, laberíntico, es el recorrido que el ojo realiza a través de la obra de Hugo Oldach. Las formas se abren y cierran, transformándose en engranajes que a su vez se componen dentro de la superficie de la obra.
Ritmos vitales de la naturaleza, las cadenas de ADN, las células, los átomos, el universo... todo parece formar parte de algo mayor, un engranaje cósmico, cada fragmento se deriva en infinitas estructuras, armadas geométricamente, ensambladas, para a su vez formar parte de una entidad.
Hugo Oldach expuso en septiembre “Bioconstrucciones”, una enigmática muestra, en la galería: “ Laguanacazul”, donde los espacios laberínticos, las formas espiraladas y su inquietante imagen nos permitieron hacer un viaje a un mundo de características singulares.
De su obra nos dice Oldach: Los temas en mis trabajos, en su mayoría, están inspirados en configuraciones naturales, como es el caso de algunas formas en espiral, que remiten a conformaciones reiteradas una y otra vez en el universo, las galaxias por ejemplo. En otros casos la geometría ocupa el interés más inmediato, aunque al final, en la mayoría de los casos, la apariencia orgánica vivifica los rígidos límites geométricos.
Esa estructura de impecable realización, de bordes precisos, de abigarrada y comprometida composición confluye en una totalidad que lejos de ser rígida cobra vida al oponerse a lo orgánico, pero también trabaja otros opuestos, así la noche y el día, el frío y el calor aparecen en contrapunto generando una dinámica impensada en la obra donde subyace un intrincado juego de ensamble geométrico.
Oldach halló inspiración en culturas antigüas, Machu Picchu, es un referente, de ahí es que aparecen soles, símbolos, que nos conectan con formas ancestrales, también puso su mirada en la obra del constructivista Joaquín Torres García , así su imagen se nutre pero a la vez recrea y revitaliza los orígenes del arte, y emerge con la fuerza constructiva del andamiaje compositivo.
Dice Horacio Safons, refiriéndose a la obra de Hugo Oldach:” se desarrolla entre la escisión de la geometría y la voluntad orgánica de las formas”.Es verdad, se percibe la presencia de lo orgánico en su composición, lo orgánico anteponiéndose a la rigidez, a la estructura de lo geométrico.y acota Safons: “sus pinturas son construcciones que parecen desarrollarse en un tiempo pautado según la meditación y un sentido del movimiento que no altera la tranquila monumentalidad de la imagen. Contorno y superficie se unen para potenciar las formas envolventes, mientras el color se extiende sin estridencias, pero luminoso y, de alguna manera, enigmático.”
Y recurriendo al magistral cuento de Jorge Luis Borges me atrevo a encontrar puntos en común con la obra de este artista, es que Oldach descubre en su trabajo su propio Aleph, su propio cosmos, su intrincado universo. Es que Aleph, (según el cuento borgiano) es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.
Y dice Borges en “El aleph”:..”sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, visto desde todos los ángulos”.” Una sola vez en mi vida he tenido la ocasión de examinar los quince mil dodecasílabos del Polyolbion, esa epopeya topográfica en la que Michael Drayton registró la fauna, la flora, la hidrografía, la orografía, la historia militar y monástica de Inglaterra.
Es tal vez lo que se revela en la obra de Oldach, su propio mundo, íntimo, con una estructura y con engranajes propios, con una particular visión de la naturaleza y lo cósmico, con la presencia de la estructura de lo vivo, y de lo inerte, de los opuestos, ese misterio, su propio Aleph lo descubre en cada una de sus creaciones.
Las obras en su mayoría son de 1,50 X 1,50 m, trabajadas en acrílico, y revelan un detallado cuidado por la técnica y la tridimensionalidad.
Sobre el artista:
Hugo Oldach nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, en 1954. Es uno de los grandes artistas de la llamada “generación intermedia”. Ganó el primer Premio Adquisición de Pintura del Salón Nacional de Artes Visuales, en 2000 y es docente en el Museo Eduardo Sívori y en su taller del barrio de Almagro.

Liliana Khoury.2010


PUBLICADO EN REVISTA PUNTOY APARTE