La obra de Alejandro Botello nos lleva a recorrer espacios íntimos, sus series representan paisajes interiores, en algunas etapas con gran despojo de la imagen, con una visión mínima del color, apuntando a la expresión de la materia.
Su relación con la pintura surge desde lo gestual, la impronta de la materia sobre el soporte, muy a la manera del expresionismo abstracto, con una exploración del gesto a partir del automatismo, esto nos lleva a no observar el objeto, el paisaje, la forma, sino descubrir una visión exploratoria de la imagen, un espacio diferente, un juego visual no convencional. Allí, donde uno posa la mirada, encuentra una línea, una textura, un grafismo, que representan algo, tal vez un paisaje, una imagen interna, un lúdico entramado espacial.
Alejandro Botello va transformando la imagen sobre su tela hasta llegar a una síntesis, comienza a aparecer en su trabajo horizontes múltiples, franjas geométricas, que establecen un doble juego espacial, la imagen se fragmenta, se segmenta, y el observador percibe en simultáneo la alternancia del espacio, que se vuelve ambiguo, así se evidencian en sincronía dos visiones coexistentes producidas por el paralelismo de las franjas que establecen múltiples perspectivas, que generan límites y alternancias en su obra.
Esto lleva a Alejandro a una síntesis cada vez mayor, las franjas se acercan, se rozan, el color se neutraliza, o vibra en su máxima expresión, la pincelada oscila entre más texturada, y más suave, es que cada composición le plantea a Botello una búsqueda, una encrucijada a la cual resuelve con justeza.
Tal vez recordemos a un gran artista al cual desde mi óptica nos trae reminiscencias en la obra de Alejandro Botello, este artista forma parte del expresionismo abstracto norteamericano, es Mark Rothko, en el trabajo de ambos artistas la composición es llevada al borde de la síntesis, y el efecto espacial que logran es perturbador, lo máximo y lo mínimo se unen, en Alejandro, el horizonte se multiplica, la línea se reproduce, la placidez de la horizontal, la sensación de reposo, de quietud, se repite en un constante juego óptico .
Alejandro Botello, artista mexicano contemporáneo, nos brinda una propuesta en su obra que incentiva a ver más, a adentrarse profundamente en su espacio, a disfrutar su color, a olvidar la perspectiva cotidiana para sumergirse en un juego óptico donde el que observa, el que mira, encuentra distintos caminos para descubrir.
Liliana khoury-2011
Publicado en:
Punto&Aparte

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